martes, 13 de abril de 2010

"Norwegian Wood (Tokio Blues)", de Haruki Murakami


Acabo de releerla. La leí por primera vez hace ocho años, en inglés, cuando aun no contábamos con la traducción de Tusquets. Era lo primero que leía de Murakami y no me convenció demasiado, y ahora, después de haber leído algunas más de él, me animé a releer este trabajo, ahora retitulado Tokio Blues (título que por cierto no me gusta nada, porque tampoco es una novela 100% tokiota y algunos de los acontecimientos fundamentales de la novela tienen lugar en Kansai; pero supongo que a los de Tusquets les parecía más comercial que Norwegian Wood).

La novela es triste, a veces desoladora, a la par que desmitificadora (la visión que Murakami nos da de las revueltas estudiantiles de 1968 no es tan idealizada como la que a veces nos suelen vender otros intelectuales). Esa descorazonadora dinámica de soledad, suicidios y sexo a la desesperada ofrece un cuadro deprimente de la juventud japonesa del momento; se observa mucho nihilismo en cada diálogo, en cada personaje. Y también mucha exageración (me imagino que intencionadamente buscada por Murakami) en el perfil de algunos personajes, como ese Toru Watanabe que con 19 añitos conoce a la perfección lo más granado de la literatura y de la música universal, a la vez que ha tenido relaciones sexuales con ocho chicas, como él mismo declara en un pasaje de la novela, y todavía le queda tiempo para estudiar en la facultad y trabajar a tiempo parcial en una tienda de discos: el chico es una máquina.

Tras esta segunda lectura, sigue sin parecerme lo mejor de Murakami (no consigo entender cómo es una de las dos o tres novelas más leídas de toda la historia de la literatura japonesa, con todo lo que hay de calidad), pero en cualquier caso es algo absolutamente leíble.

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